Te pongo el ultimo espacio de mí rostro para que pintes en mi esa mascareta de falsedad que inundan los colores vivos. Te doy el ultimo hueco en mi mirada. Acompáñame hasta el final de esta línea, para que pueda yo acompañarte a la puerta, cuando tomes el camino del olvido. Por que una vez que te de el ultimo beso de despedida, será la noche y sus sombras; la noche y sus formas desfiguradas, el recuerdo latente que te quedará de mis palabras uniformes. Te doy entonces ese último espacio que me queda en la soledad latente de un día de primavera. Y te regalo este último minuto de mi llanto de comparsa, acompañado en el vals del viejo disco francés.
Recuerdo aquel humor del tiempo incontinente que me atrapaba entre los muros de tu espacio y tu presencia que se adornaban con el color de tus ojos ennegrecidos por el llanto que no pude nunca consolar. Y el recuerdo se hace vago, como la tinta en un papel humedecido con lágrimas de sal. Escucho aún el vago eco de tus pasos esparcidos en el vacío del pasillo aquel que solíamos frecuentar.
Toma este último instante de mi paciencia antes de que la noche exteriorice mi naturaleza animal, y al aullido de la luna mi deseo pida a reclamo inconsciente el pago de tu sangre mortal.
Y no tengo ya el botón que detona el circuito de tu placer, por que el siguiente instante de tu fruto se ha carcomido ya en mi memoria del olvido. Detenme antes de que el vacío me arroje entre tus brazos una vez más. Dame la luz extinta del túnel para poder huir, para poder correr al abismo de mi soledad, para poder ser quien soy sin ti.
Recuerdo aquel humor del tiempo incontinente que me atrapaba entre los muros de tu espacio y tu presencia que se adornaban con el color de tus ojos ennegrecidos por el llanto que no pude nunca consolar. Y el recuerdo se hace vago, como la tinta en un papel humedecido con lágrimas de sal. Escucho aún el vago eco de tus pasos esparcidos en el vacío del pasillo aquel que solíamos frecuentar.
Toma este último instante de mi paciencia antes de que la noche exteriorice mi naturaleza animal, y al aullido de la luna mi deseo pida a reclamo inconsciente el pago de tu sangre mortal.
Y no tengo ya el botón que detona el circuito de tu placer, por que el siguiente instante de tu fruto se ha carcomido ya en mi memoria del olvido. Detenme antes de que el vacío me arroje entre tus brazos una vez más. Dame la luz extinta del túnel para poder huir, para poder correr al abismo de mi soledad, para poder ser quien soy sin ti.
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